"Dime otra vez ¡te quiero! ¿Qué más da
que haya muchas estrellas en la altura
o muchas flores adornando el año?
Di que me quieres, di te quiero, es como
un tañido de plata... Aunque no olvides
a quererme en silencio con el alma".
Ficha técnica
- Título original: Sonnets from the Portuguese
- Título en español: Sonetos del portugués
- Autora: Elizabeth Barrett Browning
- Traductor: Carlos Pujol
- Año de publicación: 1850
- Editorial: Austral
Sinopsis
No fue hasta 1850 que Elizabeth publicó los Sonetos del portugués, que recogen la historia de amor con el señor Browning. Aunque es también la autora de un largo poema narrativo titulado Aurora Leigh (1857), la contribución más importante de Barrett Browning a la poesía inglesa quizás sean los Sonetos del portugués y a ellos debe la poeta su popularidad. (Austral)
Reseña
Sonetos del portugués es el libro de poemas más conocido de Elizabeth Barrett Browning (1806-1861), autora victoriana de sensibilidad delicada y raíces clásicas. Me habían hablado de ella pero hasta ahora no me había embarcado en sus versos, y la verdad es que ha sido una experiencia muy grata y conmovedora. En ocasiones su estilo me ha recordado a Bécquer y a Wilde, pero tiene una esencia única, muy personal.
No suelo relacionar la vida del autor con su obra porque es fácil llegar a conclusiones equivocadas, pero en este caso voy a hacer una excepción, ya que la poeta dedicó estas composiciones al que sería su futuro esposo, el también escritor Robert Browning. Su historia de amor, que podéis leer aquí, parece inspirada en una novela pero es real.
Formalmente, todos los poemas del libro rebosan armonía: el soneto es un tipo de estrofa muy ordenado, equilibrado, siempre con sus dos cuartetos y sus dos tercetos. No es la tendencia actual de la poesía, pero a mí me agradan más los poemas de forma cuidada: creo que expresan mejor los sentimientos y logran que cada palabra destaque más, porque tiene su lugar perfecto.

Respecto al contenido de los poemas, es tan bello como variado porque está a caballo entre el miedo y la ilusión, la alegría y la tristeza. Browning se declara profundamente enamorada del hombre al que dedica sus poemas y le ofrece su corazón tal y como es: dulce y agradecido, pero también herido y temeroso. Para ella, el ser amado es su luz en medio de las tinieblas, un ángel que le ha enviado Dios. Con la intención de expresar conceptos tan elevados se vale a menudo de la metáfora, pero no me ha resultado difícil comprender qué quería decir: su estilo es cercano e intimista, sin la afectación en que a veces caen algunos poetas.
Este halo luminoso que envuelve al amado recuerda a los poemas de Petrarca y Garcilaso. Al igual que Elizabeth, los dos autores expresan sentimientos muy delicados pero también apasionados: el amor es lo más importante de su existencia, su razón de ser. En el caso de Browning, emplea la exclamación para denotar la intensidad de sus emociones y personifica con frecuencia su corazón o el de su amado para explicarnos la profunda unión que existe entre ambos.
Por último, quiero destacar la traducción de Carlos Pujol, que ha logrado transmitir a la perfección las ideas y los sentimientos de Browning, encajándolos con naturalidad en la estructura del español. Traducir poesía es una tarea muy compleja, pero la ha llevado a cabo de manera ejemplar.

Valoración
⭐⭐⭐⭐⭐ (10)
¿Cómo no conceder cinco estrellas a una obra tan bella? No hay ningún aspecto que no esté cuidado, ninguna composición con menos calidad o sentimiento que las otras. Este pequeño poemario es una verdadera joya: Elizabeth Barrett Browning se ha convertido en una de mis autoras más queridas.


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