«Por algún chispazo, como una gota de luz que caía sobre las correas, me di cuenta de que lloraba. Y pensé que, acaso, sólo yo tenía confianza en él, y deseé decirle que le quería mucho, que le quería más que a nada ni a nadie en el mundo».
Ficha técnica
- Título original: Paraíso inhabitado
- Autora: Ana María Matute
- Año de publicación: 2008
- Editorial: Destino
Sinopsis
«Nací cuando mis padres ya no se querían», recuerda Adriana, mucho después de que todo haya sucedido. Por ello, la niña se crea un paraíso propio, poblado por amigos imaginarios y una familia de su elección. Esta felicidad a medida se ve perturbada cuando Adriana debe iniciar el periplo escolar y entrar definitivamente en el mundo de los adultos, un entorno que le resulta ajeno cuando no hostil. Sin embargo, siempre queda un refugio bajo las relucientes estrellas escondidas en los cristales de la lámpara del salón. (Destino)
Reseña
Paraíso inhabitado es el último libro que publicó Matute (1925-2014) y mi favorito de los tres que he leído. Aunque esté narrado desde la perspectiva de una niña, se dirige a los mayores (a los Gigantes, diría ella), pues cuenta la historia de una pequeña a la que sus padres no quieren lo suficiente. Afortunadamente, Adriana trata de buscar el cariño que le falta en otras personas: sus hermanos, las criadas de la casa, su tía Eduarda, su vecino Teo y, especialmente, el pequeño Gavrila, que parece recién salido de alguno de los cuentos clásicos que tanto le gustan.
La novela está ambientada en la España de los años treinta, justo antes de la guerra. A través de los agudos ojos de Adriana, tenemos la oportunidad de conocer el pensamiento y la actitud de la clase media-alta de la época, así como su manera de tratar a los niños. Lo cierto es que, salvo sus padres y sus maestras, los adultos son afectuosos con la protagonista: mención especial a las criadas María e Isabel, que la tratan como si fuese una hija. Tal y como podéis intuir, en la novela hay cierta rebeldía frente a lo establecido: Adriana se siente más a gusto en la compañía de quienes no pertenecen a su clase y tiene como mejor amigo a un niño y no a una niña.
El fragmento que he citado al inicio refleja muy bien el estilo de Matute: intimista y cercano a la prosa poética, pero también muy accesible para el lector medio, como es habitual en las obras de nuestro siglo. Abundan las metáforas sencillas y se cuidan mucho los detalles, como por ejemplo las miradas y los gestos de los personajes que se cruzan con Adriana. Tenemos la sensación de conocerlos de toda la vida, de compartir o rechazar sus miedos e ilusiones.

Para entender mejor el argumento de este libro, hay que tener en cuenta que Matute era una gran amiga de Peter Pan: de ahí que la protagonista sienta hostilidad hacia los adultos en general y fascinación hacia Gavrila, que es el único capaz de comprenderla plenamente. La melancolía que empaña la novela se debe al conflicto entre el mundo de los mayores y el mundo de los niños, que Adriana está a punto de abandonar. Tanto para ella como para Gavrila, la fantasía forma parte de la realidad: cuando se sienten especialmente felices, el unicornio que representa un cuadro del salón cobra vida y abandona el marco que lo encierra.
Para mí, el único aspecto negativo de Paraíso inhabitado es su trasfondo sin esperanza: a pesar de todas las luces que Adriana va encontrando en su infancia, la oscuridad las va apagando y el lector siente una mezcla de tristeza y rabia ante el desarrollo de los acontecimientos. Me habría gustado que la novela transmitiese un mensaje más positivo; aun así, me quedo con sus personajes entrañables, sus escenas conmovedoras y su defensa de la infancia, el cariño y la imaginación.

Valoración
⭐⭐⭐⭐ (8,5)
Tanto el estilo como los personajes de Paraíso inhabitado son maravillosos, pero a veces dejan una sensación de desaliento en el lector. En cualquier caso, este es un libro que os recomiendo mucho, pues merece la pena conocer el mundo interior de Adriana y encariñarse de los personajes que tanto cuidan de ella, supliendo la falta de cariño de sus padres.


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