«Al inventar esa metáfora le había parecido una buena idea; una forma divertida de narrar al chiquillo los horribles hechos acaecidos en los reinos cristianos justo antes de que ella naciera, achacando su ferocidad a una criatura monstruosa y no a la brutalidad de los seres humanos».
Ficha técnica
- Título original: La Dueña
- Autora: Isabel San Sebastián
- Año de publicación: 2022
- Editorial: Penguin
Sinopsis
Año 1069 de Nuestro Señor. Cristianos y musulmanes libran una lucha sin cuartel en Hispania, divididos a su vez en reinos y taifas arrasados por disputas intestinas. En ese mundo despiadado, Auriola relata a su nieto Diego la gesta de su abuelo Ramiro, caballero de frontera caído en combate al servicio de su rey, mientras defiende sola la tierra que su esposo ganó con la espada. (Penguin)
Reseña
La Dueña es uno de los libros que Isabel San Sebastián (1959-) ha dedicado a la España medieval. En concreto, se ambienta en el siglo XI; esto es, en la Plena Edad Media, donde se desarrolla el feudalismo y los reinos cristianos van alcanzando el predominio político y militar. Auriola, la protagonista, se enfrenta a toda clase de adversidades y trata de manejar el timón de un hogar continuamente amenazado por los violentos vaivenes de su época.
La tenacidad de la protagonista es uno de los grandes aciertos de esta obra: el lector siente asombro ante su capacidad de sobreponerse a las circunstancias y defender a toda costa la Torre de Lobera, donde habita con su familia. Aunque en nuestro tiempo pueda haber problemas, lo cierto es que nuestros antepasados no solían disfrutar de muchas comodidades, cosa que la novela refleja muy bien. También destaca de Auriola su afecto hacia las personas que dependen de ella y su preocupación por que tomen las decisiones que considera más sensatas.
Además de Auriola, su nieto Diego es otro personaje carismático que recuerda al clásico guerrero medieval: terco e intrépido, pero también de nobles sentimientos. Para mi gusto, su relación con la abuela es la más entrañable de la novela, sobre todo cuando aún es un niño que sueña con las batallas y dragones que pueblan las historias que ella le cuenta.

Lamentablemente, el resto de personajes palidece a su lado. No es que todos estén poco desarrollados, sino que se me hacía más complicado conectar con ellos. Ni siquiera de los históricos destaco a ninguno, porque tengo la impresión de que la autora ha resaltado demasiado sus ambiciones militares o políticas, dejando a un lado su dimensión más humana. No creo que todos los gobernantes de la época luchasen únicamente por incrementar su poder o su dinero.
Otro aspecto negativo de la obra es su ritmo: hay subtramas que no aportan mucho a la historia principal, resultan tediosas y dificultan la comprensión del argumento. A pesar de las explicaciones históricas de la autora, cuyo dominio de la época es admirable, no terminé de ubicarme del todo porque la acción se interrumpía a menudo para describir con detalle las situaciones familiares de Auriola y los suyos. Al no conectar mucho con la mayoría de los personajes, estas interrupciones se me hacían largas; afortunadamente, en el último tercio del libro se cuentan las desventuras de Diego, que lograron atrapar mi interés.
Finalmente, me gustaría advertir que la obra es tremendamente dramática: hay personajes que parecen destinados a sufrir de continuo. Algunas de sus vicisitudes me han resultado forzadas, como si la autora quisiera ponerlos a prueba; no es que todo lo que les suceda sea negativo, sino que siempre parece haber problemas acechando a su alrededor como aves de mal agüero.

Valoración
⭐⭐⭐ (6)
La Dueña parte de una premisa interesante y logra cautivar al lector con la relación entre Auriola y su nieto Diego, pero falla en otros aspectos. Aun así, si os gusta la novela histórica os animo a que la leáis, pues en algunos momentos consigue enganchar y emocionar a pesar de la lentitud del ritmo y el enrevesamiento de la trama.


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